Dicen que “la culpa es de los 80”… y hoy lo confirmé.
De repente volví a 1982.
A mis 12 años.
A una escapada de casa con más valentía que permiso.
Caminando por el CCCT como quien intuye que algo mágico está a punto de pasar.
Y pasó.
El tesoro no estaba escondido… estaba sentado en un Pizza Hut.
Para el mundo eras un artista.
Pero para mí, en ese instante, eras imposible de clasificar:
un dibujo animado hecho realidad.
Una mezcla perfecta entre la mirada de Terry Grandchester y el magnetismo de Koji Kabuto…
con aquel pelo indomable, casi de otro planeta.
Y yo… sin filtros, sin miedo, sin cálculo…
te solté un:
“De aquí no te muevas.”
Y lo hiciste.
Hoy entiendo que lo más increíble de ese momento no fue mi osadía infantil,
sino tu humildad.
Tu paciencia.
Tu elegancia para quedarte allí, esperando a que una niña volviera corriendo con una libreta… como si ese instante también fuera importante para ti.
Gabriel, hoy te miro desde quien soy.
Pero ese recuerdo… se quedó suspendido en mí como una escena perfecta.
De esas que no se olvidan porque te cambian algo por dentro.
Y si hoy sigo un poco loca por el arte, por los sueños.
ya lo tengo claro:
la culpa es de los 80…
y de caballeros como tú. ✨🎭